sábado, 11 de agosto de 2018

El Salvador: ¡IMPRESIONANTE!




“¡El Salvador es un país chiquito, chiquitito, pero cachimbón!” gritaba una señora en el estadio Cuscatlán, hace algunos años, en uno de los tantos partidos de “La Selecta” que fui a ver. Esa palabra, “cachimbón”, es muy salvadoreña y quiere decir que algo es muy bueno, muy “chivo”, o que una persona tiene mucho talento o una excelente calidad humana.
Sí señor, El Salvador es cachimbón; El Salvador es impresionante. Déjenme contarles porqué…
Hasta el siglo XIX, el territorio que ahora es El Salvador fue parte del imperio colonial de España, perteneciendo al Reino de Guatemala y estaba dividido en 2 espacios administrativos: la Intendencia de San Salvador, cuya capital era San Salvador, y la Alcaldía Mayor de Sonsonate, cuya capital era “Santísima Trinidad de Sonsonate”. Con la venida de las independencias latinoamericanas, el territorio centroamericano quedó dividido en una parte independiente y otra parte anexada a México. San Salvador es considerada como la cuna de la independencia centroamericana, no solamente porque ahí se dio el primer grito de independencia de 1811, sino que también porque muchos líderes de esa intendencia asumieron un protagonismo central en la lucha, se opusieron a la anexión a México y tomaron un rol protagónico en la firma de la independencia y en la construcción de las instituciones políticas de las provincias centroamericanas independientes. De hecho, los próceres de San Salvador, José Matías Delgado y Manuel José Arce fueron nombrados, en 1823, al mando de la Asamblea Constituyente y del poder ejecutivo respectivamente.
Después de varios intentos de mantener unidas a las 5 provincias, como una República Federal o como Confederación, se dio la separación definitiva y nuestro El Salvador se convirtió entonces en país independiente bajo las normas del concepto de Estado moderno. Hablemos entonces de nuestro Pulgarcito…
A pesar de tantos problemas que hemos tenido históricamente (masacres, regímenes militares, terremotos, la sangrienta guerra civil de los años 80, el crimen organizado, entre otros), El Salvador tiene mucho que ofrecer. Les cuento un poco:
El Salvador tiene menos de 21,000 km cuadrados y en ese pequeño territorio tenemos más de 20 volcanes, tan bellos como el Izalco, el Chinchontepec o el Ilamatepec (volcán de Santa Ana); hermosos lagos como Coatepeque e Ilopango; las mejores playas para practicar el Surf (El Salvador ha sido sede de campeonatos internacionales de surf, incluyendo un campeonato mundial con los mejores surfistas del mundo). Las playas no solamente son para surfear, sino que son de una belleza impresionante, donde se aprecian los colores matizados a la hora del atardecer, con un sol que quema y que se pierde en el horizonte dejando pinceladas hermosas en el cielo… por algo nuestra Oración a la Bandera describe la belleza de nuestro país así: “Tú tienes nuestros hogares queridos, fértiles campiñas, ríos majestuosos, soberbios volcanes, apacibles lagos, cielos de púrpura y oro”. Contamos con más de 300 km de hermosas playas de arena oscura, debido a la actividad volcánica de nuestro territorio.